SENDEROS ÍBEROS

 

 

 

Lo que el corazón esconde

 

Encarnación Alcalde Brotons
 
 

 

-Chaval, que yo ya he pasado por ahí, tú eres el que vas retrasado, que sigues con los mismos amigos de siempre y a lo más que has llegado ha sido jugar a fútbol, yo he salido, me he movido, ¿cuántas veces has ido a una disco?
-¿Has ido a una discoteca?
-Sí.
-¿Y te han dejado entrar?
-Si... a veces los guardias jurados de las discos se dan la vuelta, vamos, que miran para otro lado.
Dani tenía una cara de asombro que parecía que le hubieran pegado un tortazo.
-No me mires así, quedamos en que tú eres el rarito, y de chavalas ni te cuento.
Raúl muchas veces salía con su hermano, pero otras tantas salía con sus amigos, ese día Dani conoció partes desconocidas de su hermano; fumaba, había bebido alcohol, salía con chicas, las había besado, etc… Y él como ratón de biblioteca que era, lo único que había hecho era estudiar, y jugar con los colegas cuando tenía tiempo. Salir, salir lo que se dice salir, alguna vez habían ido al cine.
-No pongas esa cara que se te va a caer la mandíbula, enfermero. Ahora eso sí te digo, esta tarde voy a conocer a la “princesa” de tus sueños, para despertar tu admiración tiene que valer la pena.
-No tengo claro que vaya a venir, ella es muy diferente a nosotros.
-No digas eso hasta que no lo veas. Con las mujeres nunca se sabe, a veces dicen no queriendo decir sí, y otras lo contrario, date un respiro hermanito.
Esa tarde se le hizo larga, a las seis ya estaba abajo, si no hubiera sido por su hermano que le distraía hablando, ya que estaba con él, se hubiera comido hasta las uñas.
Poco a poco se fueron encontrando todos… y todas, todas menos ella.
El grupo de chicas ahora era más numeroso, había tres más, Claudia, Mamen y Lola. Él estaba un poco alterado, (ella le había dicho que iría, estaba seguro) pero no se atrevió a preguntar por ella, temía que se dieran cuenta del interés que sentía y además su amigo ya le había anticipado que iba a por ella. Se lo había tomado como un reto ya que ella parecía más difícil que cualquiera de las otras.
Marcos fue el que le sacó de dudas:
-Vero, ¿y Susana, no ha venido con vosotras?
-Está trabajando.
Dani pensó, “¿trabajando a estas horas? Qué raro.” Antes de terminar el pensamiento, Lidia, su hermana lo aclaró:
-Se queda a hacer horas extra, vendrá más tarde.
Bueno, tenía la información que deseaba sin tener que pasar el mal trago de que alguien pudiera sospechar el interés que él pudiera tener por saber de ella...
 

 

 

 

 

 

Volver a textos