SENDEROS ÍBEROS

 

Invierno en Madrid

    C. J. Sansom
 

 

 

Las  sirenas rugieron a la una de la mañana. Empezaron en Westminster y, mientras otros barrios las seguían, el quejumbroso gemido se fue extendiendo hacia los suburbios. Harry despertó de un sueño en el que corría por las calles de Madrid y, entrando y saliendo rápidamente de las tiendas y los bares, preguntaba si alguien había visto a su amigo Bernie. Pero hablaba en inglés, no en español, y nadie le entendía. Se levantó y se vistió rápidamente, como le habían enseñado a hacer en el ejército. Tenía la mente despejada y centrada, y no sentía miedo alguno. No supo por qué había preguntado por Bernie y no por Sandy. Alguien había llamado de Foreing Officea las diez, pidiéndole que al día siguiente fuera a una dirección de Surrey.

 

 

 

 

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