SENDEROS ÍBEROS

 

Tu rincón

"INSOMNIO"

   

Autor: Belisker

 

 

 

¡Ya estamos otra vez! Como siga así, me voy a volver loca. Una noche más en blanco. No puedo dormir, me desespera ver esos dígitos rojos, que van pasando lentamente, en la oscuridad y silencio de la casa. No puedo trabajar, no soy capaz de concentrarme y, encima, este invierno que está siendo muy frío.

Una hora después de este monólogo silencioso, decido encender el ordenador o, mejor dicho, sentarme frente a él porque está en marcha desde hace varias semanas. ¡Qué invento esto de Internet! En cualquier momento puede cambiar tu vida, conocer otros mundos, ser quien tú quieres ser, saber que no estás solo que en ese miemos momento hay millones de personas que están haciendo lo mismo que tú y eso, no sabes muy bien porqué, te reconforta.

Las páginas pasan rápidamente, voy navegando, más bien, surfeando de una a otra sin buscar nada concreto y, a veces, encuentro cosas interesantes. Sin querer, o queriendo, no lo sé, entro en aquella web que visito de vez en cuando desde hace algún tiempo, tampoco sin saber muy bien la razón, y decido buscar un texto corto que me ayude a dormir, aunque leer en pantalla y caer en brazos de Morfeo no es algo que sea muy compatible. Pico un poco aquí y allá, sin encontrar nada que me atraiga de forma especial, hasta que leo algo parecido a: “…Sí es alguien en quien creer…” y esas 6 palabras no hicieron sino despertarme aún más, de tal manera que me arrastraron a continuar la lectura como si en ello me fuera la vida hasta que, tres horas y una sensación de bienestar después, terminé de leer. La historia que aquella mano había escrito, estaba inconclusa y tenía tantas ganas de saber cómo continuaba, de saber más cosas del lugar donde se desarrollaba, que era real, de conocer más, que estuve buscando mapas, noticias, incluso la previsión del tiempo. Tanto me había atrapado el texto hasta ese momento que al ver que la previsión era de lluvias para esa semana me imaginé que los personajes se iban a mojar, y mucho porque se esperaban muchos litros por metro cuadrado. Tuve que sacudirme un poco para diferenciar realidad de ficción y como la situación me hizo gracia y pensé que se me estaba yendo la cabeza, decidí dejar un comentario como tantas otras personas habían hecho antes que yo a quien había redactado esas palabras, sin pensar, por un momento, que aquello iba a cambiar mi vida y la de más personas… ¡y vaya si la cambió!. Después me fui a dormir aunque casi era ya hora de levantarme recordando esa frase que tanto me había gustado. Al día siguiente recibí un mensaje de quien escribía aquello y a partir de ese momento la vida me regaló una segunda oportunidad de ser feliz y, lo que es más importante, me demostró que soy capaz de amar contra viento y marea y que donde menos te lo esperas está el punto de inflexión que hace que tu vida tome unos derroteros que ni te hubieras imaginado.
 

 

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