SENDEROS ÍBEROS

 

 

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ISABEL ALLENDE EN LA CASA DE AMÉRICA PARA LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO:

LA ISLA BAJO EL MAR

 

Madrid, 17 de septiembre de 2009

 

 

Gracias a Dios el calor se fue durante unos días de nuestra ciudad y pudimos esperar a entrar en la Casa de América sin temor a convertirnos en un charco de agua con dentadura. La gente espera pacientemente en la calle con la ilusión de asistir a algo especial... y lo iba a ser.

Después de, alrededor, 15 minutos pudimos acceder al salón de actos. Salón que estaba completamente lleno minutos antes de que la presentación empezara, incluso se quedaron cortos con las sillas y hubo de montar unas cuantas filas más. Unas 300 personas, de toda índole, esperaban ver y oír a la escritora, muchas de ellas con el libro protagonista, en muchos casos con más de uno, bajo el brazo, esperando ser firmados.  

Apenas pasaban un par de minutos de las ocho cuando, por un lateral, hizo acto de presencia Isabel Allende, arrancando a los presentes la primera tanda de aplausos de la noche, para ocupar su lugar en la  mesa, flanqueada por dos grandes imágenes de la portada de su libro.

 

 

Isabel empezó hablando de la villana del libro: “Una vieja de mierda, que estaba basada en una tía que yo tenía, la copie igualita, no había nada que quitarle o agregarle” para indicar que no necesitó inventar a las mujeres de su libro, ni buenas ni malas, porque están por todas partes, “Cuando me dicen ¿de dónde sacas estas mujeres fuertes? yo diría ¿cómo hago para encontrar una que no lo sea y poder ponerla en un libro?

Contó lo que sintió mientras buscaba información sobre la esclavitud, tema central del libro, lo que aprendió y sufrió leyendo sobre ello, hasta llegar a enfermar.  Afirmó que es más fácil escribir novela histórica, porque al hacer la investigación, el escritor recibe casi todo lo que irá en la novela, hasta el escenario, donde sólo hay que poner a los personajes y moverlos: “Procuro que todos los detalles, hasta los más ínfimos, sean correctos. Una vez que eso está correcto el lector creé que todo lo que hay ahí es verdad. Si te pillan en un error ya dudan”.

La investigación que hizo para este libro le enseñó entre otras cosas, que la esclavitud  que tuvo lugar en aquella época en Haití fue una de las peores; “los explotaban realmente a muerte, ni siquiera se reproducían. Y cuando nacían bebes las madres preferían matar a sus hijos antes de verles vendidos, explotados”. Y descubrió cosas pavorosas“lo que es capaz de hacer un ser humano a otro ser humano cuando nadie le va a pedir cuenta, cuando se creé en posesión de una cierta superioridad, cuando deshumaniza al otro, que es lo que pasa en la guerra, es lo que pasa cuando torturan a la gente, es lo que pasa con los esclavos. Nos pasa muchas veces en la vida, deshumanizamos al otro y somos capaces de hacer horrores con ellos”

Aseguró que el tema de la esclavitud no es algo del pasado, que hoy en día hay más de 27 millones de esclavos en el mundo. Que hay que seguir luchando para terminar con esta lacra.

Explicó también que  podía haber escrito más sobre sexo, cosas malas, pero que no lo hizo “no sea que algún loco las copie” y expresó a la vez su deseo de “que los jóvenes aprendan algo” provocando risas en el público.

La charla derivó hacia temas más generales  y recordó que quería ser como su abuelo “¡Que no me mande nadie!”. Que sin duda “todas las mujeres son apasionadas, por eso escribo sobre mujeres apasionadas” No dudó en afirmar que el secreto de su matrimonio es “Terapia”.  Su marido, presente en la sala, se levantó al ser aplaudido y ella apuntó: “aplauso merecido por aguantarme a mi”.

 

Una sonriente Isabel Allende que se acercó y supo ganarse, más, al público madrileño.

William C. Gordon, también escritor y marido de Isabel Allende

 

También hubo tiempo para las preguntas de los asistentes:

¿Un libro especial? Paula, por lo que significó, por las repercusiones que tuvo.

¿Primero investigas y luego escribes? ¿Ambas cosas a la vez? Primero  investigo en general,  y de esa investigación sale un detalle que buscar  más información sobre ese tema en concreto y ya empiezo a escribir detalles, personajes, situaciones…

Zarité ¿es real? ¿existe?  Zarité es ficción pero estoy segura de que vive, la vi: es alta, delgada, con ojos color miel, cuello largo, podría contarte como anda, como baila, como siente…la vi, la veo, por eso existe.

¿Eres religiosa? Soy católica no practicante pero puedo decirte una cosa: lo que creen los demás son supersticiones, lo que cree uno es religión…

 

Hubo algunas preguntas más, referentes a sus libros y tras casi una hora Isabel anunció: “Voy a firmar todo lo que tengan; libros viejos, nuevos, cheques…” provocando un nuevo coro de risas y dando paso a la firma de libros, creando una cola que no parecía tener fin, como la cola de lectores que la sigue en cada libro, interminable.

 

Tuvimos la suerte de poder acercarnos a ella y pedirle que dedicara el ejemplar que llevabamos a nuestra web, senderos íberos, nombre que le pareció tan interesante como curioso para una web de literatura, a la vez que nos agradeció el que hubiéramos reseñado su libro.

Isabel Allende se nos descubrió como una mujer cercana, vital, entrañable, con un fino sentido del humor, inconformista y rebelde y sobre todo humana y comprometida. Un autentico placer que sólo duró una hora pero que dejó un sabor perenne. 

Mayte Alba para Senderosiberos.es

 

   

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