SENDEROS ÍBEROS

 

 

Entrevista:

Espido Freire

 

 

 

 

Espido Freire,  nos concedió esta entrevista para hablarnos de “Hijos del fin del mundo. De Roncesvalles a Finisterre” su último libro con el que ganó el Premio Llanes de Viajes.  Desde aquí agradecerle una vez más su cercanía, su confianza y apoyo a nuestro proyecto literario.

Si  deseas saber más sobre Espido visita su web: www.espidofreire.com o también www.emasefe.com, un interesantísimo proyecto empresarial de Espido

- ¿Qué sabemos de ella?

- Espido Freire y Sacha London

 

Senderos ÍberosTú último libro “Hijos del fin del mundo. De Roncesvalles a Finisterre” impacta ya sólo con leer el titulo. Creo que todos, por unos motivos u otros podemos identificarnos con él. Desde luego invita a leer lo que contiene ¿Puedes explicarnos su significado? ¿Por qué?

Espido Freire: Cuando escribí "Mileuristas" incidí una y otra vez en la sensación de finisecularidad: mi generación es un grupo que ha cruzado milenio a una edad joven, pero con la sensación irrevocable de haber perdido un mundo tradicional para iniciar una etapa abstracta, virtual, con poco poder del individuo. Con este libro hablo no sólo de eso, sino también de quienes hemos nacido en uno de los fines del mundo (en Europa hay unos cuantos), Finisterre. Incluso la península ibérica fue, durante mucho tiempo, el fin del mundo, el fin de la civilización romana.

 

S.I. :“Hijos del fin del mundo” es un libro de viajes. Pero, tras leerlo, me atrevo a añadir, con tu permiso, que de viajes a muchos sitios, pasando por la historia, por la política, por la psicología, por los recuerdos…Encontramos de todo en esas más de 200 páginas, no sólo nos llevas por el Camino de Santiago

E F: Y por la lengua... desde Roncesvalles a Galicia pasamos por tres zonas lingüísticas bien diferenciadas, y que han convivido con naturalidad a lo largo de los siglos. Para mí un viaje no es una guía: para eso ya hay excelentes profesionales que las escriben. Un viaje, sobre todo por una zona conocida, ha de impregnarse del espíritu del autor. Si no, será un libro más. Bueno, incluso con eso a veces no deja de ser un libro más.

 

S.I.:No puedo menos que alabarte por las numerosas referencias históricas que nos cuentas.  Es fascinante con que facilidad mezclas la Historia con anécdotas personales  consiguiendo que el lector desee saber más sobre ambas cuestiones

E F : Me encanta la historia... Y sobre todo el modo en el que es filtrada por la literatura, y convertida en leyenda. Ya que hemos dado carpetazo en el colegio a las asignaturas llamadas "de letras", habrá que compensar esos conocimientos de otras maneras. La historia, y el modo de entenderla, es una materia infinita y puede ser desmenuzada de muchas maneras.

 

S.I. :Leyendo este libro no podemos menos que sonreír imaginándote sentada en el prado, con un libro entre las manos y vigilando de reojo a “Mora”.  Cuentas mucho de ti, dejas ver la niña que eras, ¿te costó dar este paso, hablar de ti, de tu interior, a tus lectores?

E F :  Creo que resulta más sencillo al hablar del pasado. Esa niña ya no soy yo, aunque me haya convertido en la mujer que soy ahora. Pero te aseguro que no vigilaba de reojo a la "Mora". Según la veía aparecer escapaba despavorida hacia la casa. Por otro lado, la infancia de las personas de mi edad ha sido muy homogénea, muy similar. Creo que por eso resulta fácil identificarse con el texto, aunque sea más personal que otros que he escrito.

 

S.I. :Emprendiste el Camino de Santiago sola porque no era posible coincidir en fechas con tus amigos. Que ellos nos perdonen pero, egoístamente, nos alegramos de tu soledad en este viaje, porque ¿crees que lo hubieses escrito igual si hubieses hecho el Camino acompañada?

E F : No; cada Camino es único. Hace dos años hice una etapa con varios escritores, desde Padrón a Santiago. No tuvo nada que ver con el Camino que cuento, pero sirvió para animarme a iniciar este viaje.

 

S.I. : Otra  de las cosas que no puedo evitar destacar del libro es tu amplio conocimiento de las plantas, como hablas de ellas, como las describes…Por ejemplo, leyéndote, tuve la sensación de tener un militrope entre los dedos.

E F : Animales y plantas son dos de mis grandes pasiones, y lo han sido desde niña. Con mis padres comparto ese amor por árboles y por plantas, por los arbustos... por los animales algo menos: yo soy una amante de gatos, de perros, de todo bicho viviente, y ellos no sienten tanta simpatía. Me regalaron una enciclopedia del mundo vegetal y otra de plantas medicinales, y cuando iba al monte, que era muy a menudo, memorizaba y aprendía las que veía. Creo que fue una de las razones por las que mi apodo en el colegio era "La diccionario". No me importaba, me fascinaba el conocimiento y creo que me sigue fascinando... ahora estoy estudiando Ikebana, de manera que el amor por las plantas continúa ahí.

 

S.I. : Por cierto, ¿seguís tu padre y tú sin poneros de acuerdo en si paró o no el coche?

E F :  Yo ya he aprendido, y con mi padre no hablo de temas en los que sé que me gana... que son casi todos. Aún no ha leído el libro, ya os contaré qué me dice y cómo lo recuerda él. Lo terrible y lo interesante de la memoria es que no es infalible, y se construye a posteriori.

 

S.I. : Permíteme que cite una frase del libro que me fascinó: “En algún lugar de mi conocimiento infantil, ya he descubierto que los niños se hacen mayores cuando dejan de sentarse en el suelo”  Quizá deberíamos sentarnos en el suelo de vez en cuando y ver las cosas bajo esa perspectiva, ¿tú sueles sentarte en el suelo?

E F : Sí, me tiro al suelo con cierta frecuencia. En el monte no queda otro remedio, pero en casa tengo cojines para ello, y a mis gatas les encanta tenerme al mismo nivel.

 

S.I. : Otro párrafo del libro “Nunca imaginé que llegara a añorar la lluvia, esa compañera pertinaz, la fea de la clase, la última en ser elegida para formar equipos en gimnasia, en los juegos. Esa lluvia denostada, la de las manos heladas y los abrigos que desdibujan la ropa y la silueta…”  Yo que siempre he amado la lluvia me sentí plenamente identificada con este fragmento, haces hermoso algo que a la mayoría de gente le molesta, o más bien hacer visible lo que la mayoría ignora.  ¿Sigues viendo la lluvia de aquella forma?

E F: Sí, y de hecho no comprendo la histeria colectiva que se desata en las ciudades grandes cada vez que llueve, los coches, los paraguas que apenas saben usarse, todo... la convierten en una emergencia, en una especie de estado de excepción. A mí me gusta mojarme, y ahora la lluvia es un garante de que el mundo sigue.

 

S.I. : No te detuviste en Santiago, seguiste hasta Finisterre, ¿Qué te empujó a ello?

E F: Lo había planeado así desde siempre. Desde un límite, el de la frontera con Francia, a otro, el de la frontera con el mar.

 

S.I. : He leído que recomiendas hacer el Camino pero no precisamente por que uno llegue a conocerse mejor que es lo que todo el mundo argumenta, ¿porque lo recomiendas?

E F :  Porque es un espacio de cierta soledad, y de reto contra uno mismo. No nos retamos ya en nada que no sea trabajo: y porque durante según qué días el propósito está claro, sólo hay que caminar y que llegar, y la mente hace espacio para otras cosas. A mí me permitió recordar, por ejemplo. Quizás a otras personas les sirva para otros fines.

 

S.I. : Libros de viajes, cuentos, novelas…tocas todos los palos, ¡y de que manera!. ¿para cuando un guión o una obra de teatro?

E F : Snif. No lo sé. Es uno de mis grandes fracasos, no haber sido capaz todavía de ponerme con ello...

 

S.I.: Hace nada hemos cerrado la Feria del Libro de Madrid, donde has estado ¿Qué tal la experiencia este año? ¿Qué encuentra un escritor en estos eventos?

E F : Yo no le tengo ningún afecto a la Feria de Madrid. Me parece un gran escaparate ficticio, que sin duda compensa a editores y a libreros, pero en el que los escritores no pintamos nada. Ni obtenemos tampoco ningún beneficio. Hace mucha ilusión al principio de la carrera, cuando no se es conocido. Luego, con pena, se cae en la cuenta de que somos reclamos. No, no me gusta.

 

S.I.: Seguro que más de un lector se ha sorprendido de tu nuevo aspecto, pelo rubio y corto…Espero que ninguno dudará de que eras tú

E F : Sí, algo va mal cuando se habla más del aspecto físico de un escritor que de su obra... pero bueno, pronto dejaré de ser rubia, y pronto se harán a la idea de mi nuevo aspecto.

 

S.I.: Cumples veinte años en este mundo de letras ¿hacemos balance?

E F : Veinte escribiendo, pero sólo once publicando... creo que es pronto para hacer balance. Esta es una carrera lenta, a largo plazo, en la que no todos los libros perviven, y en la que la parte mediática influye sólo de forma temporal. Yo sigo estudiando y escribiendo, y con eso me doy a veces por satisfecha. Otras pienso en que podría hacer más, esforzarme más... en fin ...

 

S.I.: No te entretenemos más Espido, sólo nos queda agradecerte tus respuestas,  tu cercanía y emplazarte en un futuro próximo para hablar del resto de tus libros que hoy se nos quedan en el tintero

E F : Cuando queráis. Un abrazo y hasta pronto.

 

Foto: Cortesía de Espido Freire. Muchas gracias por tu amabilidad
 

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